Muchos tenemos en nuestro inconsciente la filosofía positivista de superación, individualista, de triunfo a cualquier precio… y que es mejor «hacerlo solo». Recogida e incentivada en multitud de films, muy de «Hollywood», a lo «Sin perdón», a lo «Rambo»…

En realidad, son pocas cosas o acciones las que conviene mejor hacer solos. Lo normal es que haya limitaciones que hagan necesario contar con otros. Aunque trabajar con gente no es trabajar en grupo o en equipo. Hay circunstancias donde incluso resulta contraproducente o peor.

Trabajar o llevar a cabo proyectos de tipo empresarial, o de otra índole, suele requerir un grupo de personas coordinadas. A veces, incluso, podemos vernos obligados a trabajar dentro de un grupo -en el desarrollo de un proyecto o proceso de trabajo.

Pero cuidado! Sin reglas y sin sistema de trabajo el grupo puede ser la peor forma de conseguir el objetivo. Piezas sueltas no engranadas, no ensambladas, no forman un sistema eficaz de trabajo. Se trabaja en equipo porque se persigue ser más eficaz y eficiente, es mejor para lograr el objetivo perseguido.

Ser un grupo o equipo tampoco significa que se trabaje como tal. No todo el mundo está preparado para integrarse en un equipo. El perfil personal de los integrantes (psicológico, emocional, experiencial…) es de suma importancia para lograr sean complementarios, no competidores. En el «cesto» sólo deben ir personas que aporten, que sumen y ayuden a generar buen clima de trabajo. Competir dentro de un grupo es como remar contra corriente, sólo actitudes de cooperación deben tener cabida. Los «egos» y sentimientos lastrantes como el rencor, la envidia, el recelo, la desconfianza, dinamitan el grupo, le restan todo su potencial.

Que un grupo funcione está supeditado a muchos factores: 

  • el primero es que sea necesario el trabajo en grupo -no todas las tareas lo requieren-,
  • el segundo, que la suma de las partes sea superior a cualquiera de las individualidades -se necesite el aporte de todos-,
  • el tercero, que alguien lidere -el liderazgo compartido puede funcionar en algunos casos, pero alguien debe tener mayor control o poder de decisión-,
  • el cuarto, que exista un sistema de trabajo y unos roles,
  • el quinto, que los miembros compartan la información que se maneja dentro del grupo -se sientan integrados e importantes-, y
  • el sexto, que todos los miembros tengan motivación y/o incentivos suficientemente poderosos para realizar la tarea conjunta.

Por supuesto hay más…

Piense en un equipo de Fútbol, incluso el Barça ¿Cree que se dan todos los factores citados?

Y ahora piense en usted mismo. En caso que trabaje dentro de un grupo ¿Se dan estos factores en su trabajo actual? 

Reflexione y comparta sus opiniones sobre los aspectos que favorecen, y que no, el trabajo en equipo.

Dr.Gaspar Berbel (consultor de Aptabel, profesor e investigador en Mediterrani)